<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921</id><updated>2012-02-16T06:19:25.796-08:00</updated><title type='text'>Historias desde una silla</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921.post-1754339214352927241</id><published>2009-06-22T11:18:00.000-07:00</published><updated>2009-06-22T12:21:08.233-07:00</updated><title type='text'>La vida que yo veo</title><content type='html'>Esta entrada no pertenecerá al conjunto de capítulos de "El fin de una era" ... en realidad, es una autorreflexión que dudo mucho que alguien se digne a leer algún día, pero que necesitaba escribir para sentirme mejor conmigo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde pequeñito, siempre que conocía a una persona nueva en mi vida, ponía todo mi empeño en llevarme bien con ella. Intentaba jugar con él/ella en el cole, estar sentado en el pupitre de al lado, y cosas por el estilo, que suelen hacerse entre los 4 y los 10 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después, con 11, llegué al instituto y, necio de mí, creía que haciéndome el fuerte y el chulito, llegaría alguna vez a algo en la vida. Me preocupaba más por ser popular y agradar a los colegas que por lo que de verdad se iba a hacer allí : estudiar. Pero aún así, intentaba seguir llevándome bien con todo quisqui, aunque no guardo muchos recuerdos buenos de allí, y solo 4 o 5 personas valieron de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años, me enraicé en una ciudad que no era la mía, y curiosamente, cuando volví a mi lugar de nacimiento, lo pasé mal. Me había criado durante 12 años en un sitio, y a punto de cumplir 17, me volví. Aquello fue un palo durísimo porque dejé atrás mucha gente con la que convivía a diario en la calle, y resultó difícil aclimatarme a Ferrol durante el verano. Lo único bueno fue que un amigo desde la infancia, que conocí en Vigo, también estaba aquí, y compartimos un verano de aclimataciones los dos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en estas, llegó la vuelta a clase, y mi incorporación a un instituto nuevo dió lugar a algo insospechado: Conocí a tres personas que iban a marcar muy profundamente el resto de mi existencia... hasta el punto de que ahora mismo no sabría plantearme una vida sin incluírlos a ellos. Por supuesto que antes y después he conocido mucha gente de la que siempre tendré buenos recuerdos, pero ... estas tres personas llegaron justo cuando más falta me hacía, y se han mantenido a lo largo de los años, haciendo que, como digo, su presencia sea imprescindible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una de ellas conocí el verdadero valor de la palabra "Amigo". Desde el principio conectamos rapidísimo, y comenzamos a llevarnos de puta madre. Me hablaba de nuevos géneros musicales para mí, grupos que no conocía hasta entonces, y años más tarde... casi formamos una banda de punk. Lo que cambian las cosas, ¿verdad? Con el tiempo, nos juntábamos para ir a todos los lados, quedábamos para escuchar música, echar unos vicios en un conocido ciber de la ciudad, e irnos de fiesta por ahí los fines de semana y por supuesto, los fines de año. Con él también ha habido pequeñas broncas, y casi nunca tenía yo la razón xD Por suerte es un pozo de paciencia y ha sabido darme las collejas cuando más falta hacía. Ahora está lejos en el mapa, pero siempre cerca a cada paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la segunda de estas personas, tuve muy poca relación al principio. Prácticamente no nos hablábamos, pero no por caernos mal, sino porque casi no había trato. Sin embargo, con el paso del tiempo, se fue convirtiendo en la que, quizás, haya sido la mujer más importante del último año y medio en mi vida. Capaz de hacerme sonreír cuando estaba llorando, capaz de mirarme y no tener que decir una sola palabra, y sobre todo, capaz de meterse en mi piel en cada momento y saber qué decir y qué hacer en situaciones críticas. Es, sin lugar a dudas una de esas personas que te hacen sentir bien con su sola presencia.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con la tercera persona... puf. Conocí lo que significa el amor, el querer a alguien hasta el borde mismo de la locura, el saber que toda mi vida estaría consagrada a esa persona, pasara lo que pasara. Conocí lo que significa el "darse cuenta tarde de las cosas" y vivir por y para alguien. Se convirtió en pieza clave en mi vida por méritos propios y luego, con el tiempo, todo aquello desembocó en una amistad que (por suerte) parece no tener ninguna fisura ni forma de romperse. Eternamente contento pues (: Ahora, no puedo evitar acordarme de ella con melancolía, porque los momentos vividos, aunque cortos, fueron muy bonitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, llegaron personas que me hicieron conocer muchísimas cosas. Grandes amigos que, a pesar de todo lo que me rodea en esta nueva vida, intento conservar (aunque soy torpe en la tarea y lamentablemente creo que acabaré perdiendo algun@). A todas las personas que se ven aquí reflejadas, que sabéis perfectamente quienes sóis, gracias también, porque aunque esta entrada no vaya "al 100%" para vosotros, no podría ser nadie sin vuestra presencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la próxima entrada... será un nuevo capítulo de esa historia que me está costando tanto tiempo escribir (: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5555672280321378921-1754339214352927241?l=ffcronicas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/1754339214352927241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5555672280321378921&amp;postID=1754339214352927241' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/1754339214352927241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/1754339214352927241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/2009/06/la-vida-que-yo-veo.html' title='La vida que yo veo'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921.post-9165352824414718194</id><published>2008-11-12T06:36:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T06:39:17.236-08:00</updated><title type='text'>El fin de una era</title><content type='html'>&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CDiego%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Dispuso tres grandes bloques de soldados, gobernados por cada uno de sus hermanos y por él. Avanzaron con cautela desviando las flechas enemigas con sus escudos, y detrás de esos tres bloques, haciendo una cuña que abarcaba todo lo ancho de los mismos, aparecía ante los tragos de Thrig-Nak una inmensa masa de arqueros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ashram y Thalien comandaban los frentes de los flancos y Firion iba en el del medio, unos metros por delante. Los tres estaban mentalizados para lo que supondría aquella batalla si algo salía mal. Los trasgos estaban acercándose en los últimos tiempos a los dominios de Zaon con demasiada frecuencia, y cada vez se encontraban más cerca de ganar terreno dentro de Grilandel. Aquello no podía permitirse. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cuando el ejército élfico se hubo acercado lo suficiente, Firion dio la señal para la primera descarga de flechas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los arqueros se dispusieron para lanzar. Cargaron, dispararon, y una lluvia de proyectiles cayó sobre los trasgos, matando a muchos de ellos. Firion llevaba más de dos mil arqueros, así que sus descargas estaban pensadas para ayudar en gran medida a balancear la batalla. Una vez que hubo terminado la primera descarga élfica, no se hizo esperar la respuesta por parte de los trasgos, que comenzaron a hacer llover flechas, piedras, e incluso cabezas humanas desde sus arcos y catapultas. Varios elfos cayeron al instante, y &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ambos ejércitos estaban ya muy cercanos, apenas a cien metros de distancia, y Firion ordenó cargar contra el enemigo. Ashram y Thalien siguieron la orden de su hermano y General, y espolearon a sus formaciones a seguirle. Aquel fue el mayor error que pudieron cometer. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;De repente, dejaron de llover objetos desde las catapultas, y los trols y las abominaciones que los acompañaban plantaron batalla al ejército de Firion. Aquello fue toda una sorpresa para el General elfo, que no esperaba que las criaturas tomasen parte en la batalla tan pronto. De pronto, se vió inmerso en una espiral de espadazos, golpes, empujones y caídas a su alrededor. En aquel preciso momento, supo que esta batalla no podría ganarse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los trols caían casi a la misma velocidad que su ejército se iba diezmando. Los elfos seguirían a Firion a una muerte segura, pero él no esperaba dársela tan rápido a sus hombres. Ordenó que los arqueros dispararan sin piedad, y eso alivió un poco la situación. Más de cuatro mil trasgos perecieron en diez minutos bajo las flechas de sus arcos, pero quedaba lo más difícil. Había más de cincuenta bestias abominables en aquel campo de batalla, y cada golpe de una de ellas, se llevaba veinte o treinta elfos por delante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Thalien y Ashram se encontraron en el campo de batalla, y Klemdring y Fermpil brillaron en ese encuentro. Ambos se pusieron a pelear codo con codo para llegar a Firion, que estaba justo en medio del ejército trasgo, rodeado por muchos enemigos, y solo con unos diez o veinte elfos que lo ayudaban a resistir. El mago estaba entre ellos, y mantenía a raya a las tropas enemigas con algunos conjuros de bastante potencia, pero su cara denotaba que estaba muy cerca de flaquear. Se dieron prisa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para hacer frente a su avance, un trol de las cavernas se dispuso ante ellos. Aquello era un escollo más difícil del que habían esperado, pero los arqueros de Firion les echaron una mano, disparando una descarga contra aquella mole. Más de cuatrocientas flechas clavaron en su cuerpo, muchas de ellas en el cuello y la cabeza, por lo que el trol cayó derribado al instante, dejándoles vía libre a los hermanos del General. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cuando llegaron, era tarde para el mago. Su entereza y su poder habían sido grandes aliados, pero se encontraba ahora en el suelo, fatigado e incapaz de seguir peleando. La llegada de Ashram y Thalien le reconfortó, pero no tuvo tiempo de decir nada, pues pasaron a su lado a toda prisa de camino al rescate de su hermano y los que seguían con él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- “Firion, debemos escapar. No tenemos salida de aquí. Nuestra muerte no arreglaría nada en el día de hoy, y en Grilandel, el rey Zaon podrá reforzarnos para una nueva acometida”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- “¿Cuántos nos quedan? ¿Cuántos elfos siguen vivos?”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- “Unos mil, mi señor. Ha sido un desastre”&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;- escuchar la voz de Mildrell hizo alegrarse a Firion. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- “De acuerdo –dijo a regañadientes-&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Ordena la retirada”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Poco después de dar la orden, Thrig-Nak lideró una carga contra los elfos que se batían en retirada. Justo entonces, Fiirion, Ashram y Thalien se volvieron junto con veinte de sus espadachines para hacerle frente. Los trasgos no esperaban esa reacción, y la cabeza de Thrig-Nak rodó por los suelos y se recogió para presentarla ante Zaon. Pero su muerte no implicaba una victoria, sino el maquillaje de un desastre. Solo mil elfos, de casi nueve mil que había conseguido reunir, corrían a su lado, pero la desconfianza había surgido, y la moral de sus huestes estaba por los suelos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5555672280321378921-9165352824414718194?l=ffcronicas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/9165352824414718194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5555672280321378921&amp;postID=9165352824414718194' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/9165352824414718194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/9165352824414718194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/2008/11/el-fin-de-una-era.html' title='El fin de una era'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921.post-982047469390739746</id><published>2008-04-23T12:56:00.000-07:00</published><updated>2008-04-23T12:58:15.224-07:00</updated><title type='text'>El fin de una era</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:14;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;CAPÍTULO IV: La primera reunión&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Tan solo había pasado un día desde que Ornifer I fuera investido nuevo Rey de Ashimone, y ya se encontraba reunido con Zaon en el Gran Palacio de Imlodis. En una estancia de 50 metros cuadrados, repleta de pinturas que reflejaban grandes batallas, y de armas legendarias que colgaban en las paredes, se sentaron los dos reyes a debatir tranquila y alegremente sobre las decisiones que iban a tomar sobre las relaciones entre ambos países. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Una doncella entró a servirles algo de beber. Ornifer se fijó enseguida en ella: su pelo era oro puro, que caía en finísimos hilos desde su cabeza hasta su espalda, y sus ojos eran del color de la más dulce miel que pudiera encontrarse en el mundo. Quedó perdidamente enamorado de aquella dama, y su fascinación le impidió articular palabra alguna hasta que ésta salió de la estancia. Una vez se marchó, Zaon miró a los ojos a su querido Marlik, que era casi como un hijo para él&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Aún puedes convencerla de que elija una vida mortal, mi querido Marlik. Su nombre es Laermna , y lleva trabajando conmigo más años de los que cuentan diez generaciones de tu especie. Sin embargo, puedo adivinar que tú también le has caído en gracia y que ella añora salir del Palacio”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Qué bien me conoces, mi buen Zaon. Es cierto que me ha embelesado su presencia, y que me ha perturbado algo más que el corazón, pero ahora necesitamos hablar de nuestros pueblos. No sabes cuánto lamento todo el mal que mi padre ha hecho para con vosotros. ¿Qué puedo hacer para remediarlo?”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Zaon se quedó mirando a aquel niño. Ornifer no pasaba de los 20 años, y a los ojos de un elfo que lleva 18000 sobre el mundo, no resulta ser más que un rapaz. Pensó en todo el embrollo que su padre había creado, incluyendo un semi-bloqueo comercial contra el país élfico, por considerar sus productos demasiado caros, sin pararse a pensar en la artesanía que los sustentaba. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Bien, muchacho. Creo que para arreglar esto tendrás que esforzarte un poco, aunque no demasiado. Levanta el bloqueo que tu padre nos impuso, pues no somos gente de mal, y nunca nos ha gustado pedir por ningún artículo de nuestra fabricación algo que no fuera un precio justo. Con eso, y convenciendo a tu pueblo de que tu padre estaba equivocado con nosotros, habrás reparado tu error”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Lo que pides es justo, Zaon, como suele ser habitual. Sin embargo, es una empresa difícil que no me veo capaz de asumir aún por mí mismo. Quizá necesite algo de tiempo… o ayuda”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Hijo, por eso no te preocupes. Yo mismo iré contigo a hablar con tu pueblo. Si todo sale bien, quizá pueda echarte una mano con Laermna, pero te advierto que eres tú quien debe ganársela”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;La mirada de Ornifer denotaba una profunda admiración por el rey elfo, al que siempre había querido como a un padre en sus adentros. Desde pequeño, cuando visitaba el bosque de Kel-el-Gralindor, sentía admiración por los elfos. Un buen día, Firion se encaminó con él hacia Imlodis para que conociera al rey Zaon, y el encuentro cambió la vida de Ornifer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Mi señor Zaon, esa preciosa elfa ha conseguido hechizarme con su sola mirada. Si no consigo que sea mía, viviré con esa esquirla en mi corazón para siempre, y no querré a otra nunca más”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Entonces, Zadlinem, la esposa de Zaon, entró en la habitación donde estaban reunidos. Tenía una cara algo triste, y pidió que la atendieran, pues traía nuevas de la batalla contra los trasgos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “Mi querido Zaon , han llegado los emisarios de Firion desde las campiñas de Tel-Gir. Doscientos de nuestros soldados murieron en el día de ayer combatiendo contra los Trak’Fen… y Urnicor es uno de ellos”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Si la noticia de doscientos cadáveres élficos había ensombrecido el rostro de Zaon y Ornifer, más lo hizo la fatal frase con la que Zardilem terminó de hablar: Urnicor era el único hijo varón de los reyes de Grilander, y ahora yacía muerto en un campo de batalla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Los tres estuvieron llorando largo tiempo, hasta que por fin Ornifer decidió que enviaría parte de sus hombres a ayudar a la causa de Zaon contra los Trak’Fen por la muerte de su amigo Urnicor, y para ayudar a los ejércitos de su querido Firion.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- “La entrada del ejército de los hombres podría ayudar a Firion” – se dijo a sí mismo, al tiempo que planeaba ya el convocar a su mejor Capitán para esta misión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5555672280321378921-982047469390739746?l=ffcronicas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/982047469390739746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5555672280321378921&amp;postID=982047469390739746' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/982047469390739746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/982047469390739746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/2008/04/el-fin-de-una-era_23.html' title='El fin de una era'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921.post-2509867019159883700</id><published>2008-04-08T12:48:00.000-07:00</published><updated>2008-04-23T12:58:52.097-07:00</updated><title type='text'>El fin de una era</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:14;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;CAPÍTULO III: Esto aún no ha terminado&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los trasgos atacaron antes incluso de lo que Firion esperaba. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cuando aún no había terminado de amanecer, los Trak'Fen volvieron a presentarse en el campo de batalla. Traían esta vez consigo grandes máquinas de guerra, que solo podían ser empujadas por abominaciones como las que se dan en las cavernas en que habitan estos seres: grandes trolls y otros monstruos de gran tamaño que estaban sometidas para estas tareas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los guardias alertaron a Firion cuando los enemigos se encontraban a una legua de distancia, con lo que hubo tiempo de sobra para prepararse y disponer el ejército para recibir a los atacantes. Se informó que el número rondaba los diez mil, casi el doble que el día anterior. Firion miró a su alrededor. Con él, estaban más de ocho mil guerreros elfos dispuestos a defender su territorio. Pero su moral estaba un tanto minada tras la muerte de doscientos amigos, familiares y compañeros, que habían caído tan solo 24 horas antes, y tras la penosa búsqueda de sus cadáveres, que había conseguido azotar sus mentes con multitud de recuerdos. Se dispuso a animarlos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Ha llegado la hora de una batalla crucial. La mayoría de vosotros ha pasado por muchas como éstas a mi lado, y casi todos estáis aquí hoy para contarlo. Hoy empieza un nuevo día que se teñirá de sangre trasga, y defenderemos con honor y con nuestras vidas lo que es nuestro. Esta noche emprenderemos el rumbo a Imlodis con una victoria más en nuestra cuenta y la cabeza de Thrig-Nak en nuestras alforjas como prueba de nuestro triunfo. ¿QUIÉN ESTÁ CONMIGO?"&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Todos los elfos gritaron, jalearon y aplaudieron a su General, y una explosión de moral y júbilo se apoderó de ellos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Trel-Dom, que tus arqueros se dispongan veinte yardas por detrás de las espadas. Disparad solo cuando lo ordene. Vuestros carcajs notarán rápido que ayer tuvimos otra batalla y os quedaréis sin flechas si no las economizáis."&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Sí, mi señor".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A continuación, Firion se dirigió al poderoso hechicero que los acompañaba durante esta travesía: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Mago Lirmidam... no sabe cuánto me alegro que decidiera venir. ¿Cómo se encuentra?"&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Estoy un poco mayor, mi General, pero este bastón aún no ha dado su último golpe, ni yo he dicho mi último conjuro. Le ayudaré a acabar con esta escoria, colocándome como siempre, a la izquierda de la cuña de arqueros". &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "De acuerdo. Será un honor".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "También para mí".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Entonces, algo llamó su atención. En el suelo brillaba un amuleto de mithril, hecho por los enanos de Kharak-Tholdu durante la juventud del mundo. Estaba pisoteado y semienterrado, lo que significaba que su portador lo había extraviado, o tal vez peor... había perecido en la batalla. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por supuesto, aquel amuleto solo podía pertenecer a uno de sus lugartenientes más cercanos: se trataba del amuleto de Thalien, uno de sus dos hermanos. Rápidamente, lo buscó con la mirada, pero no lo encontró. Entonces, hizo llamar a Mildrell, su consejero, y le ordenó que encontrara a Thalien cuanto antes. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Partió con vuestro hermano Ashram durante la noche. Dijeron que iban en busca de refuerzos para la batalla que iba a presentarse". &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Vaya, parece que siguen siendo tan inteligentes como antaño. Confío en ellos, pero serán dos bajas importantes hasta que lleguen".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los Trak'Fen se acercaron hasta situarse a unos quinientos metros de la hueste élfica. Firion se colocó en el centro de la formación, y esperó pacientemente el primer movimiento de los trasgos. No mostraba su agitación ni su nerviosismo, pero sabía con toda certeza que, en campo abierto, y contra máquinas de guerra, sufriría muchas bajas en su hueste, y posiblemente menos de la mitad volverían vivos a Imlodis. Pero su sola presencia daba fuerza y moral a sus ejércitos, y él confiaba en ellos más que en sí mismo. Sabía que si se mantenían fieles, y eran suficientes, no habría conquista posible mientras ellos defendieran el territorio atacado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tras unos instantes con la mente en blanco, pensó en sus hermanos, Thalien y Ashram. Ambos eran mayores que él, aunque Ashram era el mayor de los tres. Se preguntó donde andarían y qué estarían haciendo, cuando de repente,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;vió una lluvia de flechas que apuntaban hacia otro lugar, un kilómetro al oeste. De pronto miró hacia aquella zona, y ante sus ojos, tuvo la clarísima visión de una hueste de ochocientos elfos armados y listos para la batalla escapando de esa lluvia de flechas. Sus hermanos, Ashram y Thalien, iban al frente. Tardaron menos de cinco minutos en llegar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Bueno, chiquitín, ante tí está lo que hemos podido reunir en unas horas. No son demasiados, pero nos han asegurado que son los mejores de la zona y conocen esta campiña como ninguno de nosotros" - dijo Asharm.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Contaba setecientos años, tenía el pelo negro como el azabache y los ojos de un color marrón profundo. Su rostro revelaba juventud, y sin embargo, al mismo tiempo, la sabiduría de quien ha visto pasar mucho tiempo y muchas vidas ante sus ojos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ashram solo se dejaba ver en momentos cruciales para su pueblo, como éste, y muy pocos sabían donde pasaba el resto del tiempo, porque era poco o nada lo que hablaba sobre sí mismo cuando aparecía. Su principal habilidad, aparte de aparecer siempre en el mejor momento, era su increíble capacidad diplomática.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Solía acudir a cualquier lugar envuelto en un manto que tapaba su majestuosa armadura, digna de un príncipe élfico. La había conseguido tras una batalla en la que salvó la vida del herrero, que realizó tres armaduras gemelas para los tres hermanos. Su arma, Klemdring, era una espada capaz de incendiarse en cuestión de segundos a voluntad de Ashram, e inflingir así quemaduras mortales a sus enemigos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La cara de Firion era pura estupefacción. Sus hermanos habían vuelto a lograr lo que parecía imposible y traían un ejército de refuerzos, con nuevos arcos, nuevas espadas y mucha moral para sus guerreros. No salía de su asombro. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;De pronto, la voz de Thalien interrumpió su sorpresa:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Creo que ayer me cayó por aquí el amuleto de mithril enano. ¿Lo has visto?"&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Thalien era algo más joven que Ashram. Tenía el pelo cobrizo, y unos ojos de color variable. Pasaba de los 600 años, y su vida podía resumirse en dos palabras: Fidelidad Eterna. Durante toda su existencia, su entrega al servicio del rey Zaon había sido siempre indiscutible, hasta el punto de ser nombrado Ministro de Defensa de Grilandel. No obstante, debido a su abnegación y su entrega a la causa de Zaon, decidió dejar este cargo en manos de su hermano Ashram, quien además, tenía mucha más habilidad diplomática que él. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Poseía una fuerza bruta considerable, y era con diferencia, el más temperamental de los tres. Su mandoble, Fermpil, tenía un duro y brillante filo, y estaba fabricada en mithril, con lo que resultaba prácticamente indestructible y era capaz de hender hasta la más poderosa armadura enemiga. Como protección, amén de la armadura común a Firion y Ashram, llevaba un yelmo que cubría su cabeza hasta el cuello. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Firion sacó del bolsillo un trozo de metal magullado, y ante la sorpresa de Thalien, se lo devolvió. Aún brillaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Aquí está. Lo encontré hace un rato, y pensé que habías muerto. No me des esos sustos, ¿vale?".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "No te preocupes, Firion. Se me cayó peleando contra un par de trasgos de esos, pero tengo cuerda para ra... ¡AL SUELO!"&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Una piedra de proporciones gigantescas cayó a unas cincuenta yardas del ejército de Firion. La batalla había comenzado...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5555672280321378921-2509867019159883700?l=ffcronicas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/2509867019159883700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5555672280321378921&amp;postID=2509867019159883700' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/2509867019159883700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/2509867019159883700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/2008/04/el-fin-de-una-era.html' title='El fin de una era'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921.post-443745775911208507</id><published>2008-03-31T05:27:00.000-07:00</published><updated>2008-03-31T05:28:59.776-07:00</updated><title type='text'>El fin de una era</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;CAPÍTULO II: El nuevo rey de los Humanos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;Grilandel era el país de los elfos. Su capital, Imlodis, se encontraba a unas 12 horas de viaje del reino de Ashimone, donde vivían los humanos. Las tierras de Grilandel se extendían por una vasta extensión de bosques y ríos, con grandes y fértiles praderas y campiñas de hierba fresca y verde. Desde siempre, los elfos habían protegido aquella zona con el fin de que nada ni nadie pudiera corromperla. Vivían en un lugar idílico, y querían conservarlo para los demás tal y como ellos lo habían conocido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Durante siglos, elfos y humanos habían sido aliados y grandes amigos, pero en los últimos tiempos, debido al creciente afán de poder del último rey humano, el Señor Irnigor III "El Valiente", las relaciones habían empezado a deteriorarse. Sin embargo, Irnigor III había caído enfermo años atrás, y el reino de Ashimone celebraba alegre su muerte desde el principio de Abril. No en vano, Irnigor había sido, con diferencia, el menos justo, leal y cuerdo de todos los reyes de los hombres que podían recordarse. Sus decisiones habían sido generalmente azarosas, o incluso caprichosas, en muchos sentidos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El heredero al trono no era otro que su único hijo, quien tomaría el nombre de Omirfer I, y era conocido en todo el reino por su bondad, su buen juicio, y su buena relación con los elfos. Durante su discurso de investidura como nuevo rey, prometió retomar las buenas relaciones que otrora su padre había deteriorado. Estas palabras supusieron un gran alivio para Zaon, rey de Grilandel, y su esposa Zardilem, presentes en la ceremonia de ascenso de quien para ellos era mucho más que un simple príncipe heredero del reino. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Zaon era el ser más engañoso en cuanto a las apariencias que alguien podía conocer. Su cara parecía la de un niño, y su pelo era dorado como el del un joven. Sin embargo, sus ojos habían visto pasar más de dieciocho mil años ante sí. Además, excepto en ocasiones como la de ese día, nunca vestía ropajes típicos de un rey, y nunca había sido distante en el trato ni pedante al hablar. Más bien todo lo contrario. Se trataba de un elfo bondadoso, cercano y leal a sus principios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Su esposa, Zardilem, era la máxima expresión de la belleza élfica. Apenas contaba la mitad de años que Zaon, pero éste se fijo en ella desde el primer instante. Tenía el cabello de un color marrón claro, y sus preciosos ojos verdes eran capaces de hechizar a cualquiera. Poseía un don de lenguas muy desarrollado, y era la encargada de instruir a la gente de confianza de su marido para las relaciones diplomáticas. Su estilo era similar al de Zaon, huyendo de toda pomposidad y pedantería siempre que le era posible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Zaon había ascendido al trono élfico durante &lt;st1:personname productid="la Gran Batalla" st="on"&gt;la Gran Batalla&lt;/st1:personname&gt; que había tenido lugar 15000 años atrás, y desde entonces, había gobernado con prudencia, sabiduría y justicia, intentando siempre mantener buenas relaciones con todos sus vecinos en el continente. Durante este periodo, solo los Trak'Fen habían conseguido perturbar la paz de Grilandel, que ahora volvía a recuperar su antiguo esplendor tras expulsar a la tribu de trasgos de sus dominios, gracias sobre todo, a las campañas que su querido Firion había llevado a cabo por todo lo largo y ancho del país. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Firion era, indudablemente, la mano derecha de Zaon en cuestiones militares. Valeroso como pocos y leal como ninguno, se había ganado el respeto de su monarca desde la primera misión que le fue encomendada. Ahora, como General Supremo de las tropas élficas, se dedicaba a mantener a raya a los invasores, pues los elfos nunca quisieron tomar nada que no fuera suyo y no eran un pueblo conquistador, sino defensor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Su pelo era largo y blanco, y sus ojos de un negro inescrutable. Poseía una mirada profunda y penetrante, y a pesar de su juventud, solo quinientos años, era capaz de leer muchas veces lo que la gente pensaba con solo mirarla. Vivía la mayor parte del tiempo en Kel-el-Gralindor, el bosque más frondoso y extenso de Grilandel, a un día de viaje a caballo de la capital, Imlodis. Su morada, en lo alto de la copa de un joven y robusto fresno, le permitía ver con claridad todo lo que pasaba a más de tres leguas a la redonda. Además, no vivía solo alli. Su esposa Irlowen, hija de Zaon y Zardilem, vivía con él, y todo un ejército de más de mil guerreros vigilaba el bosque día y noche. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Solía pasear a menudo con Irlowen por las verdes tierras del bosque de Kel-el-Gralindor, que conocía como nadie, tras llevar allí más de trescientos años. Anteriormente, había vivido en la capital Imlodis, pero la ajetreada vida de las ciudades no correspondía con su carácter tranquilo. Se sentía en paz fuera de los grandes grupos de gente, excepto cuando se trataba de defender su país en combate contra los Trak’Fen. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Desde chico, el príncipe Marlik (que así se llamaba realmente el hijo del rey Irnigor) solía pasar algunas temporadas en el bosque con Firion e Irlowen, y aprendió durante ese tiempo las costumbres y las canciones de los elfos del bosque. Aprendió también su lengua, y consiguió hacerse rápidamente con las señales que se hacían para vigilar durante las patrullas. Aquel tiempo invertido con los “orejones”, como los llamaba de pequeño, le había servido para convertirse en un ser culto, y en un profundo admirador de la raza inmortal. De ahí que desde siempre, sus relaciones con los elfos fueran excelentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ahora que era rey, y ya conocido como Ornifer I, aquel niño que conoció los bosques de pequeño tenía la oportunidad de devolver el favor de aquella enseñanza al pueblo élfico. Y estaba más que dispuesto a hacerlo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5555672280321378921-443745775911208507?l=ffcronicas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/443745775911208507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5555672280321378921&amp;postID=443745775911208507' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/443745775911208507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/443745775911208507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/2008/03/el-fin-de-una-era_31.html' title='El fin de una era'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5555672280321378921.post-6952888937772067285</id><published>2008-03-07T21:03:00.000-08:00</published><updated>2008-03-07T12:15:41.836-08:00</updated><title type='text'>El fin de una era</title><content type='html'>&lt;p  style="text-align: center;font-family:arial;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CAPÍTULO I: Una amarga victoria&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Era una noche fría y lluviosa de finales del mes de Abril...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Durante todo el día, Firion, el guerrero más poderoso de las huestes de los elfos, había estado combatiendo junto a sus hombres contra el gran ejército desplegado por sus antiguos enemigos, los Trak'Fen, una ancestral especie de trasgos. Ahora, vencida la amenaza, y con los cadáveres de cuatro mil de esos trasgos sobre la campiña, era el momento para descansar, festejar la victoria y curarse las heridas producidas por la batalla. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Se retiró a su tienda, dispuesta en el centro convergente de todas las demás, y allí comenzó a vendarse las múltiples marcas que sus feroces enemigos le habían dejado como recuerdo de aquella tarde. Cuando casi había terminado, una inesperada visita le hizo girar la cabeza hacia la entrada de la tienda: era Mildrell, su mano derecha. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "General Firion, las escasas tropas de los Trak'Fen que quedaban se están batiendo en retirada, aunque han logrado acabar con dos más de los nuestros".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Por Eru… Paz a sus almas. Lucharon con honor por nuestra causa. Forma una partida para recuperar sus cadáveres, y por favor... asegúrate que tengan un lugar digno sobre el que descansar".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "A la orden".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Sin dudar un instante, Mildrell se dió media vuelta y salió de la tienda para reunir al grupo que su General había ordenado. Las siguientes cinco horas fueron las más duras y difíciles del día para aquella expedición, rebuscando entre los restos de la batalla los cuerpos de sus compañeros, padres, hermanos, amigos y conocidos. Entretanto Firion comenzó a rezar por los que habían perecido durante esa tarde.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por toda la campiña yacían aquí y allá cadáveres mutilados durante el cruento enfrentamiento. Algunos de los elfos conservaban una expresión de paz en el rostro que hacía parecer que se encontraban dormidos, y no ante su abrupto final. Otros, sin embargo, reflejaban en su cara la agonía de la muerte en sus últimos momentos, y fue necesario cerrarles los ojos a fin de que no resultaran tan impactantes sus muescas de dolor. Por fin, tras una penosa labor de recogida, amontonaron en una pila los más de doscientos cuerpos inertes de elfos que habían muerto en la batalla. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A decir verdad, ésta no había resultado demasiado difícil, y se esperaban muchas más bajas por parte del ejército de Firion, pero por alguna razón, el combate había sido relativamente rápido y las huestes de los trasgos se dieron por vencidas apenas doce horas después del primer ataque. Aquello no había sido precisamente algo conciliador para el General elfo. Sabía que los trasgos eran amantes de la guerra y el belicismo, y le extrañaba sobremanera la repentina retirada del ejército de Thrig-Nak, líder de los Trak’Fen.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La batalla había comenzado en un suspiro: Firion y una pequeña avanzadilla de sus huestes se habían acercado durante la noche al campamento de los trasgos sin ser vistos, dado que en la noche, un elfo puede moverse con extremo sigilo. Si a esto añadimos que sus ropajes suelen ser buenos aliados para pasar inadvertidos, tenemos a un grupo de elfos casi indetectables en la más profunda oscuridad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A una señal de Firion, comenzaron a acercarse poco a poco desde los flancos muchos arqueros, hasta tener totalmente rodeado el campamento, que se encontraba ahora en medio de un círculo de soldados apostados a cincuenta metros de la hoguera central. Con un simple gesto, Firion ordenó disparar al flanco oriental, y acto seguido, dispararon todos los demás arqueros. El resultado de este primer movimiento relámpago fueron quinientos cadáveres con forma de trasgo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Durante la sorpresa inicial de sus enemigos, la mayoría de los arqueros y el General huyeron hasta el lugar donde esperaban el resto de los efectivos para comenzar lo que sería un combate demasiado corto con respecto a lo que se esperaba, pues apenas fueron doce horas de lucha, cuando se esperaban más de treinta. Sin embargo, hubo veinte de entre los elfos que ya no regresaron, y Firion se sintió profundamente apenado por ellos. Pero la batalla tenía que continuar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dentro de su tienda, tras recordar estos sucesos, y una vez vendado, Firion no se confiaba, y en su interior, pensaba que aquella temprana retirada no había sido sino una maniobra de distracción por parte de sus enemigos, con el fin de diezmar su ejército. Comenzó a pensar en los motivos que podrían llevarles a tomar esa decisión, y tras unos minutos de reflexión, creyó entender las verdaderas razones de la prematura retirada, de esa maniobra de distracción. Salió de la tienda y habló a sus centinelas:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Escuchadme todos, por favor.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Posiblemente esto no haya sido más que una maniobra de distracción de los Trak'Fen. Hasta que decidamos partir de regreso a Grilandel, quiero que 100 de vosotros montéis guardia cada hora para asegurarnos de que no nos cojan por sorpresa".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Pero señor, ¿no cree que es pronto para que vuelvan?" –preguntó uno de los guardias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 35.45pt;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- "Si lo creyera, no te ordenaría montar guardia. Es muy probable que vengan a por nosotros en unas horas, y redoblando sus esfuerzos por aniquilarnos. Tú irás en el primer turno, por dudar" –dijo Firion mientras sonreía de manera burlona.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El centinela acató la orden riéndose por la picardía de su General, y comenzó a patrullar la zona.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Acto seguido, Firion volvió a la tienda y se acostó sobre el suelo, cubriéndose únicamente con el manto que le había regalado el rey Zaon. Desconfiaba más que nunca de las tropas trasgas, y sabía que al mínimo despiste, su campamento estaría bajo asedio y caería rápidamente. Se sumió en un sueño intranquilo y agitado, como perturbado por lo que fuera a pasar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5555672280321378921-6952888937772067285?l=ffcronicas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ffcronicas.blogspot.com/feeds/6952888937772067285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5555672280321378921&amp;postID=6952888937772067285' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/6952888937772067285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5555672280321378921/posts/default/6952888937772067285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ffcronicas.blogspot.com/2008/03/el-fin-de-una-era.html' title='El fin de una era'/><author><name>Vincent69</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00401572986044673970</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
